A la hora de seleccionar
un esquema de metadatos (DCMI,
EAD, TEIHeader,
LOM, etc.) para implementar
en un sistema de información digital o en cualquier
proyecto de organización y recuperación de información
(p. ej. una biblioteca digital) tenemos fundamentalmente tres
opciones:
- Utilizar un esquema o vocabulario existente.
- Crear nuestro propio esquema de información.
- Seleccionar un estándar y adaptarlo a nuestras
necesidades.
Como principio fundamental, si ya existe un esquema apropiado
para describir nuestra información digital, es preferible
utilizarlo o al menos, adaptarlo. En cualquier caso esta decisión
dependerá de:
- El tipo información digital que queramos describir
(textual, audio, video, etc.) o el dominio o particularidades
de ésta (p. ej. información archivística,
información geoespacial, objetos de aprendizaje,
etc.).
- El tipo de proyecto para el cuál vamos a seleccionar
un formato de metadatos:
- Una colección digital formada bien por documentos
tradicionales digitalizados, o documentos originalmente
digitales que tienen un fin común (por ejemplo
un portal, un weblog o cualquier otro sistema de gestión
de contenidos).
- Una colección virtual constituida por un conjunto
de metadatos que describen y cualifican el acceso a
documentos distribuidos de índole diversa.
- La metainformación preexistente. En este sentido
es preciso evaluar si el proyecto cuenta con alguna descripción
previa de los DLOs, como por ejemplo: registros MARC del
documento original que se digitaliza, metaetiquetas incluidas
en la cabecera de un documento originalmente digital que
se va a describir, etc.
- El personal con el que cuente el proyecto y su nivel de
formación en metadatos y lenguajes de marcado.
- La recuperación de información que queramos
plantear y el nivel de interoperabilidad estable con otros
sistemas o colecciones digitales semejantes.
 |
|