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nº 46

2006

Con Firma
Jorge Serrano Cobos
Bibliotecas para todos: conocer al usuario para mejorar su accesibilidad y usabilidad



Nombres Propios
Traslados
Nuevos socios



Personajes
Entrevista: Dra. Robin Peek
Profesora de la Escuela de Biblioteconomía, Simmons College, Boston, USA



Colaboraciones
Rogelio Blanco Martínez
La sociedad líquida



SEDIC Abierto
I Premio Nacional SEDIC a la Calidad e Innovación
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VIII Jornadas de Gestión de la Información: Nuevas interfaces centradas en el usuario: tendencias en la organización de contenidos, documentos y bibliotecas
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Taller de urbanidad y buenas maneras en los blogs
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I Jornada sobre Revistas Científicas Electrónicas Españolas en Acceso Abierto
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Jornada profesional
Bibliotecas y Educación: una relación a debate



SEDIC Joven
Jóvenes profesionales


Centros en Marcha
Biblioteca y centro de documentación de ARTIUM. Centro-Museo Vasco de Arte Contemporáneo


Créditos


ISSN: 1137-0904

sedic@sedic.es




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La información en "la sociedad líquida"
D. Rogelio Blanco Martínez
Director General del Libro, Archivos y Bibliotecas del Ministerio de Cultura
Como todos sabemos, el conocimiento se ha convertido en un elemento crucial en la creación de valor en las organizaciones, especialmente para mejorar la calidad en la toma de decisiones. El valor de las organizaciones depende cada vez más del uso y la distribución del conocimiento, tanto explícito como tácito, poseído por personas o comunidades. Diluir los contenidos y posibilitar que se conviertan en conocimientos añade otro plus de calidad a las sociedades democráticas: distribuyen "saberes", luego "poderes". Y no debemos olvidar que la democracia es el modo de convivencia más natural de estar el hombre en el mundo.

La Economía del Conocimiento está integrada por empresas y trabajadores intelectuales, que producen, intercambian, almacenan y consumen conocimientos. El conocimiento es "el conjunto de experiencias, valores, información, percepciones e ideas que crean una estructura mental para poder evaluar e incorporar nuevas experiencias, información e ideas. Debe permitir, al que lo posee, comparar, sacar consecuencias, conectar, conversar y llevarla a un proceso de creación mental". A partir de unos contenidos, responsablemente se deben adecuar a la realidad y a la inversa y, además, a compartirlas a fin de evitar los perniciosos narcisismos.

Si le añadimos la palabra gestión podemos definir la Gestión de Conocimiento como "la función que planifica, coordina y controla los flujos de conocimientos que se producen en relación con las actividades de una institución y con su entorno con el fin de crear unas competencias básicas esenciales (personales, tecnológicas y organizativas)".

Su rápida expansión se debe a que hablar de la era de la información es acercarnos a la base de la Gestión del Conocimiento. Observar la rápida evolución de las NT es entender por qué se intercambian tan rápidamente datos, información y conocimientos entre unos y otros, y cómo este hecho va modificando el comportamiento de personas y la estructura de las organizaciones: facilitando, acercando, transformando la constitución del saber.

Asistimos a inicios del siglo XXI a nuevos modos de difundir saberes, nuevos soportes, nuevos contenidos, nuevos usuarios y nuevos administradores. Todo parece novedoso, lábil y líquido. Nada permanece, todo cambia. El dictum heraclitiano se ha sobrepuesto a Parménides. Se inician las profesiones a sabiendas de que en pocos lustros todo se modifica: el accionariado de la empresa, el nombre, el lugar y los conocimientos que se necesitan para resolver competentemente el puesto de trabajo. Asistimos a un fluir social precipitado. La solidez se configura por la versatilidad. Es "la sociedad líquida", nuevo paradigma conferido por el polaco Bauman, la que rige.

Por ello, los profesionales que gestionamos conocimiento debemos analizar las contribuciones de la Gestión de Información en la implantación de programas de Gestión del Conocimiento pensando en el usuario de la "sociedad líquida". Puesto que diversos usuarios dan sentido a los servicios bibliotecarios y documentales, se trata de conocer sus necesidades y las experiencias existentes en la mejora de interfaces para seguir impulsando nuevas vías de trabajo, que nos hagan más competitivos. Esta es la nueva gneosología que de la vieja mantiene la intencionalidad el intus ire = "ir hacia", pero que habita una realidad de cambios continuos. Las teorías marxianas, que fueron pioneras, hoy, deberían resolver los nuevos modos de producción y de relaciones laborales, si bien la plusvalía se concentra en los mismos espacios.

Este evento se orienta sobre tres ejes básicos: los recursos humanos, la cultura y la gestión de la información, unidos todos ellos por la tecnología como elemento que facilita los procesos de gestión del conocimiento (creación y transferencia) dentro de las redes sociales. La gestión de la información supone romper inercias y buscar eficacia con el apoyo de nuevas aplicaciones mediante la generación de productos dirigidos al diseño de un único punto de acceso que integre la consulta de recursos de información internos y externos además de herramientas que realizan la indexación automática de las sedes seleccionadas, evalúa y clasifica la información obtenida y la integra en el sistema de recuperación de información de las bases de datos del portal.

Sin información no hay conocimiento, pero tampoco la información crea conocimiento si no hay un programa de gestión que explicite los activos del capital intelectual y que realice la gestión de recursos de información. El reto para los gestores de la información es poder aportar valor añadido para asimilar la abundancia que en cascada nos llega de datos y crear otros conocimientos. Esto supone un nuevo perfil profesional, del que tanto se ha hablado. De hecho, desde hace años se han llevado a cabo proyectos en el diseño de portales y plataformas de e-learning (como oportunidad de reciclaje profesional permanente) o comercio electrónico que suponen un cambio importante en la organización y gestión de los recursos humanos, que ya no deberían funcionar de manera jerárquica y aislada sino evolucionar hacia una organización más flexible y abierta donde todos compartan información, tomo conjuntamente las decisiones y puedan comunicarlas de inmediato. Hace ya tiempo que las empresas son conscientes del valor de la información y por eso han invertido en sus páginas web primero y en las intranet después porque las redes permiten compartir información y, sobre todo, conocimiento. La gestión de contenidos requiere imaginación, organización, visión para permitir un uso rico y múltiple, gracias a potentes herramientas. Desde que irrumpió Internet y se generalizó su uso cada vez está más claro lo importante que es ofrecer los contenidos al usuario adecuado con todo tipo de facilidades y pensando también en su participación (necesitamos que devuelva información que se pueda incorporar a nuestras organizaciones sobre hábitos, necesidades, conocimientos de las NTI, etc.).

La realidad es que la sociedad de la información está aquí y que nos hemos acostumbrado a usar los ordenadores con relativa rapidez a pesar de que todavía es necesario implantar una cultura informacional. La diferenciación vendrá por la formación de los empleados y las tecnologías de la información que se apliquen y por el conocimiento que se posea de los gustos y necesidades de los usuarios. Se trataría de pasar de la Cultura Informática a la informacional.

El conocimiento surge como concepto fundamental para entender la evolución de la economía asociada a lo que la comunidad científica y profesional denomina "Gestión del conocimiento". El factor conocimiento es ahora el más importante desde el punto de vista de la economía y se puede identificar como un activo empresarial ya que se gestiona por y para la organización, agente clave en la nueva economía, para mejorar la eficiencia y lograr ventaja competitiva. Aprender a gestionar conocimientos en la organización es fundamental para responder a los retos del cambio actual del milenio, dada la situación científica, social y económica de nuestro tiempo. La Gestión del Conocimiento ofrece un enfoque multidisciplinar, globalizador de diferentes enfoques preocupados por las competencias esenciales que indica con una semántica clara qué es saber gestionar, administrar o dirigir el conocimiento.

Es necesario agilizar los flujos de información, promover la innovación, facilitar la comunicación, aumentar la coordinación, etc. en un contexto donde el bibliotecario se convierte en director de recursos de información con un dominio de las tecnologías para recuperarla y difundirla. La comunicación impresa y la electrónica responden a la necesidad del sistema social de conservar, transmitir y hacer circular sus manifestaciones culturales. Representa la capacidad del ser humano para producir su saber y registrarlo, de modo que la información pueda ser usada para mejorar la calidad de vida y la productividad económica. La comunidad bibliotecaria debe estar preparada para participar en la transmisión de los valores culturales que nos identifican y diferencian de otros. Por eso ha de tratar de fortalecer una verdadera cultura de la información en lo que se refiere a la identidad de un pueblo, documentada en los servicios culturales y de información.

Internet supone un nuevo entorno que ha revolucionado la actividad bibliotecaria. Desde sus orígenes, los centros bibliotecarios se han enriquecido con las tecnologías para su actividad cotidiana, tanto en sus servicios a los usuarios como en su gestión interna. A medida que se producían avances en las telecomunicaciones, la informática o el diseño de programas, las bibliotecas fueron adaptando sus hábitos a esta nueva realidad. En el momento actual la situación todavía es cambiante, pero las bibliotecas -al igual que la sociedad- han asumido plenamente la integración de Internet en su formas de trabajo y en la prestación de sus servicios.

Internet se convierte en la fuente principal de información aunque no todo lo que contiene sea de calidad. Con su desarrollo en las instituciones, las bibliotecas han ampliado el ámbito informativo también a los documentos telemáticos y deben realizar selecciones de recursos que consideren de utilidad para sus usuarios organizándolos adecuadamente porque se han modificado los hábitos de búsqueda de información. Dependiendo del tipo de biblioteca estas recopilaciones serán más genéricas o más especializadas.

La bibliografía profesional sobre los cambios en la profesión bibliotecaria destaca que se requerirán actitudes especiales como: apoyo a la cultura informativa, desarrollo de la tecnología de redes, facilidad para trabajar en equipo, especialización en resumir, y conocimiento de instrumentos para la enseñanza a distancia con programas de auto-instrucción, además de conocer a los usuarios.

Cada vez es más necesario poner a punto servicios especiales y elevar el nivel de instrucción de los usuarios, lo que supone programas de enseñanza. En este sentido apoyamos la Alfabetización Informacional, con un Seminario que tuvo lugar en Toledo en el mes de febrero de 2006 del que resultó la Declaración de Toledo (la información está disponible en línea en Travesía).

La sociedad de la información tendrá que garantizar de forma gratuita y sin discriminaciones el acceso a la información de los ciudadanos porque es la clave del éxito del siglo XXI. Tendrá que basarse en un sistema bibliotecario fuerte con gran capacidad tecnológica (una biblioteca sin fronteras y sin horarios). El bibliotecario ha de adaptarse al nuevo paradigma y estar abierto a nuevas formas de trabajar y de colaborar porque se convierte en pieza clave del proceso educativo, apoyando la cooperación para aprovechar los recursos y conocimientos, compartir experiencias en la red y colaborar en la mejora de los servicios existentes.

En la Dirección General del Libro, Archivos y Bibliotecas, a través de la Subdirección General de Coordinación Bibliotecaria, invertimos en recursos e infraestructuras y por eso se han puesto en marcha aplicaciones que cumplen con los requisitos de multilingüismo y de dar accesibilidad a todos los usuarios, con el uso de las normas WAI nivel AA (del Consorcio W3C): el Generador de Sedes Web (que pronto contará con un módulo específico para usuarios infantiles y juveniles), el Directorio y Recolector de Recursos Digitales, etc. de los que todos habréis tenido noticias. Nosotros también consideramos que, gracias a las tecnologías, que facilitan muchos de los procesos del trabajo en las organizaciones, es más fácil compartir, difundir información y generar conocimiento.

"La sociedad líquida" es dúctil, ágil y dinámica, por ello el Ministerio pretende adecuarse, de ahí que normalice (Proyecto de Ley de la Lectura, el Libro y las Bibliotecas) y fomente la adquisición de nuevos items para los centros bibliotecarios. Y todo ello se arbitra desde la cooperación con todas las administraciones. Para fortalecer la cooperación, el proyecto de ley habilita el Consejo de Cooperación Bibliotecaria como órgano de recepción de propuestas y de expresión coparticipada. Esperamos que éstas y otras apuestas sean un modo de adecuarse y de responder a los retos de la "sociedad líquida".


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