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La información en "la sociedad líquida"
D. Rogelio Blanco Martínez
Director General del Libro, Archivos y Bibliotecas del Ministerio de Cultura
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Como todos sabemos, el conocimiento se ha convertido en un elemento crucial en
la creación de valor en las organizaciones, especialmente
para mejorar la calidad en la toma de decisiones.
El valor de las organizaciones depende cada vez más
del uso y la distribución del conocimiento, tanto explícito
como tácito, poseído por personas o comunidades. Diluir
los contenidos y posibilitar que se conviertan en conocimientos
añade otro plus de calidad a las sociedades democráticas:
distribuyen "saberes", luego "poderes". Y no debemos
olvidar que la democracia es el modo de convivencia
más natural de estar el hombre en el mundo.
La Economía del Conocimiento está integrada por empresas
y trabajadores intelectuales, que producen, intercambian,
almacenan y consumen conocimientos. El conocimiento
es "el conjunto de experiencias, valores, información,
percepciones e ideas que crean una estructura mental
para poder evaluar e incorporar nuevas experiencias,
información e ideas. Debe permitir, al que lo posee,
comparar, sacar consecuencias, conectar, conversar y
llevarla a un proceso de creación mental". A partir
de unos contenidos, responsablemente se deben adecuar
a la realidad y a la inversa y, además, a compartirlas
a fin de evitar los perniciosos narcisismos.
Si le añadimos la palabra gestión podemos definir la
Gestión de Conocimiento como "la función que
planifica, coordina y controla los flujos de conocimientos
que se producen en relación con las actividades de una
institución y con su entorno con el fin de crear unas
competencias básicas esenciales (personales, tecnológicas
y organizativas)".
Su rápida expansión se debe a que hablar de la era de la información es acercarnos a la base de la Gestión del Conocimiento. Observar la rápida evolución de las NT es entender por qué se intercambian tan rápidamente datos, información y conocimientos entre unos y otros, y cómo este hecho va modificando el comportamiento de personas y la estructura de las organizaciones: facilitando, acercando, transformando la constitución del saber.
Asistimos a inicios del siglo XXI a nuevos modos de
difundir saberes, nuevos soportes, nuevos contenidos,
nuevos usuarios y nuevos administradores. Todo parece
novedoso, lábil y líquido. Nada permanece, todo cambia.
El dictum heraclitiano se ha sobrepuesto a Parménides.
Se inician las profesiones a sabiendas de que en pocos
lustros todo se modifica: el accionariado de la empresa,
el nombre, el lugar y los conocimientos que se necesitan
para resolver competentemente el puesto de trabajo.
Asistimos a un fluir social precipitado. La solidez
se configura por la versatilidad. Es "la sociedad líquida",
nuevo paradigma conferido por el polaco Bauman, la que
rige.
Por ello, los profesionales que gestionamos conocimiento
debemos analizar las contribuciones de la Gestión de
Información en la implantación de programas de Gestión
del Conocimiento pensando en el usuario de la "sociedad
líquida". Puesto que diversos usuarios dan sentido a
los servicios bibliotecarios y documentales, se trata
de conocer sus necesidades y las experiencias existentes
en la mejora de interfaces para seguir impulsando nuevas
vías de trabajo, que nos hagan más competitivos. Esta
es la nueva gneosología que de la vieja mantiene la
intencionalidad el intus ire = "ir hacia", pero
que habita una realidad de cambios continuos. Las teorías
marxianas, que fueron pioneras, hoy, deberían resolver
los nuevos modos de producción y de relaciones laborales,
si bien la plusvalía se concentra en los mismos espacios.
Este evento se orienta sobre tres ejes básicos: los
recursos humanos, la cultura y la gestión de la información,
unidos todos ellos por la tecnología como elemento
que facilita los procesos de gestión del conocimiento
(creación y transferencia) dentro de las redes sociales.
La gestión de la información supone romper inercias
y buscar eficacia con el apoyo de nuevas aplicaciones
mediante la generación de productos dirigidos al diseño
de un único punto de acceso que integre la consulta
de recursos de información internos y externos además
de herramientas que realizan la indexación automática
de las sedes seleccionadas, evalúa y clasifica la información
obtenida y la integra en el sistema de recuperación
de información de las bases de datos del portal.
Sin información no hay conocimiento, pero tampoco la
información crea conocimiento si no hay un programa
de gestión que explicite los activos del capital intelectual
y que realice la gestión de recursos de información.
El reto para los gestores de la información es
poder aportar valor añadido para asimilar la abundancia
que en cascada nos llega de datos y crear otros conocimientos.
Esto supone un nuevo perfil profesional, del que tanto
se ha hablado. De hecho, desde hace años se han llevado
a cabo proyectos en el diseño de portales y plataformas
de e-learning (como oportunidad de reciclaje profesional
permanente) o comercio electrónico que suponen un cambio
importante en la organización y gestión de los recursos
humanos, que ya no deberían funcionar de manera jerárquica
y aislada sino evolucionar hacia una organización
más flexible y abierta donde todos compartan información,
tomo conjuntamente las decisiones y puedan comunicarlas
de inmediato. Hace ya tiempo que las empresas son conscientes
del valor de la información y por eso han invertido
en sus páginas web primero y en las intranet después
porque las redes permiten compartir información y, sobre
todo, conocimiento. La gestión de contenidos requiere
imaginación, organización, visión para permitir un uso
rico y múltiple, gracias a potentes herramientas. Desde
que irrumpió Internet y se generalizó su uso cada vez
está más claro lo importante que es ofrecer los contenidos
al usuario adecuado con todo tipo de facilidades y pensando
también en su participación (necesitamos que devuelva
información que se pueda incorporar a nuestras organizaciones
sobre hábitos, necesidades, conocimientos de las NTI,
etc.).
La realidad es que la sociedad de la información está
aquí y que nos hemos acostumbrado a usar los ordenadores
con relativa rapidez a pesar de que todavía es necesario
implantar una cultura informacional. La diferenciación
vendrá por la formación de los empleados y las tecnologías
de la información que se apliquen y por el conocimiento
que se posea de los gustos y necesidades de los usuarios.
Se trataría de pasar de la Cultura Informática a
la informacional.
El conocimiento surge como concepto fundamental para
entender la evolución de la economía asociada a lo que
la comunidad científica y profesional denomina "Gestión
del conocimiento". El factor conocimiento es ahora el
más importante desde el punto de vista de la economía
y se puede identificar como un activo empresarial ya
que se gestiona por y para la organización, agente clave
en la nueva economía, para mejorar la eficiencia y lograr
ventaja competitiva. Aprender a gestionar conocimientos
en la organización es fundamental para responder
a los retos del cambio actual del milenio, dada la situación
científica, social y económica de nuestro tiempo. La
Gestión del Conocimiento ofrece un enfoque multidisciplinar,
globalizador de diferentes enfoques preocupados por
las competencias esenciales que indica con una semántica
clara qué es saber gestionar, administrar o dirigir
el conocimiento.
Es necesario agilizar los flujos de información, promover
la innovación, facilitar la comunicación, aumentar la
coordinación, etc. en un contexto donde el bibliotecario
se convierte en director de recursos de información
con un dominio de las tecnologías para recuperarla y
difundirla. La comunicación impresa y la electrónica
responden a la necesidad del sistema social de conservar,
transmitir y hacer circular sus manifestaciones culturales.
Representa la capacidad del ser humano para producir
su saber y registrarlo, de modo que la información pueda
ser usada para mejorar la calidad de vida y la productividad
económica. La comunidad bibliotecaria debe estar
preparada para participar en la transmisión de los valores
culturales que nos identifican y diferencian de otros.
Por eso ha de tratar de fortalecer una verdadera cultura
de la información en lo que se refiere a la identidad
de un pueblo, documentada en los servicios culturales
y de información.
Internet supone un nuevo entorno que ha revolucionado
la actividad bibliotecaria. Desde sus orígenes,
los centros bibliotecarios se han enriquecido con las
tecnologías para su actividad cotidiana, tanto en sus
servicios a los usuarios como en su gestión interna.
A medida que se producían avances en las telecomunicaciones,
la informática o el diseño de programas, las bibliotecas
fueron adaptando sus hábitos a esta nueva realidad.
En el momento actual la situación todavía es cambiante,
pero las bibliotecas -al igual que la sociedad- han
asumido plenamente la integración de Internet en su
formas de trabajo y en la prestación de sus servicios.
Internet se convierte en la fuente principal de información
aunque no todo lo que contiene sea de calidad. Con su
desarrollo en las instituciones, las bibliotecas han
ampliado el ámbito informativo también a los documentos
telemáticos y deben realizar selecciones de recursos
que consideren de utilidad para sus usuarios organizándolos
adecuadamente porque se han modificado los hábitos de
búsqueda de información. Dependiendo del tipo de biblioteca
estas recopilaciones serán más genéricas o más especializadas.
La bibliografía profesional sobre los cambios en la profesión bibliotecaria destaca que se requerirán actitudes especiales como: apoyo a la cultura informativa, desarrollo de la tecnología de redes, facilidad para trabajar en equipo, especialización en resumir, y conocimiento de instrumentos para la enseñanza a distancia con programas de auto-instrucción, además de conocer a los usuarios.
Cada vez es más necesario poner a punto servicios especiales
y elevar el nivel de instrucción de los usuarios,
lo que supone programas de enseñanza. En este sentido
apoyamos la Alfabetización Informacional, con
un Seminario que tuvo lugar en Toledo en el mes de febrero
de 2006 del que resultó la Declaración de Toledo (la
información está disponible en línea en Travesía).
La sociedad de la información tendrá que garantizar
de forma gratuita y sin discriminaciones el acceso
a la información de los ciudadanos porque es la
clave del éxito del siglo XXI. Tendrá que basarse en
un sistema bibliotecario fuerte con gran capacidad tecnológica
(una biblioteca sin fronteras y sin horarios). El bibliotecario
ha de adaptarse al nuevo paradigma y estar abierto a
nuevas formas de trabajar y de colaborar porque se convierte
en pieza clave del proceso educativo, apoyando la
cooperación para aprovechar los recursos y conocimientos,
compartir experiencias en la red y colaborar en la mejora
de los servicios existentes.
En la Dirección General del Libro, Archivos y Bibliotecas,
a través de la Subdirección General de Coordinación
Bibliotecaria, invertimos en recursos e infraestructuras
y por eso se han puesto en marcha aplicaciones que cumplen
con los requisitos de multilingüismo y de dar accesibilidad
a todos los usuarios, con el uso de las normas WAI nivel
AA (del Consorcio W3C): el Generador de Sedes Web (que
pronto contará con un módulo específico para usuarios
infantiles y juveniles), el Directorio y Recolector
de Recursos Digitales, etc. de los que todos habréis
tenido noticias. Nosotros también consideramos que,
gracias a las tecnologías, que facilitan muchos
de los procesos del trabajo en las organizaciones, es
más fácil compartir, difundir información y generar
conocimiento.
"La sociedad líquida" es dúctil, ágil y dinámica,
por ello el Ministerio pretende adecuarse, de ahí que
normalice (Proyecto de Ley de la Lectura, el Libro y
las Bibliotecas) y fomente la adquisición de nuevos
items para los centros bibliotecarios. Y todo ello se
arbitra desde la cooperación con todas las administraciones.
Para fortalecer la cooperación, el proyecto de ley habilita
el Consejo de Cooperación Bibliotecaria como órgano
de recepción de propuestas y de expresión coparticipada.
Esperamos que éstas y otras apuestas sean un modo de
adecuarse y de responder a los retos de la "sociedad
líquida". |
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