nº 55

2010

CON FIRMA
Panorama actual y futuro del libro digital
Juan Miguel Márquez
Responsable de relaciones externas. Observatorio Nacional de Telecomunicaciones y Sociedad de la Información



DEBATE
El libro digital: un reto más para los bibliotecarios del siglo XXI
·
Modesto Escobar
Universidad de Salamanca

·
Nathaniel Beck
Universidad de Nueva York

·
Patricia Rial Weinberg
Grupo TecniPublicaciones


PERSONAJES
Antonio María Ávila
Director Ejecutivo de la Federación de Gremios de Editores de España

José Antonio Cordón García
Director del Master de Edición de la Universidad de Salamanca y miembro plataforma e-book Universidad



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ISSN: 1137-0904

sedic@sedic.es





Entrevista
José Antonio Cordón García
Director del Master de Edición de la
Universidad de Salamanca y miembro de la plataforma e-book Universidad

 Entrevista realizada por:
 Carmen Morales Sanabria

 Vocal de la Junta Directiva de SEDIC

José Antonio Cordón García
Miembro de e-book Universidad, profesor titular de la Universidad de Salamanca, director del Master de Edición de la mencionada Universidad y el Grupo Santillana, así como del Master en Dirección Editorial de la Universidad de Salamanca y la Universidad de Ciencias Aplicadas de Lima. Miembro del Consejo ejecutivo del Instituto de Historia del Libro y de la Lectura y director de la revista Plegos de Yuste: revista de pensamiento y cultura europeos.
· 1.- ¿Por qué motivos nace eBook Universidad? ¿Por qué ahora? ¿Qué objetivos persigue?
> Uno de los motivos del nacimiento del proyecto ebook universidad es el análisis de los libros electrónicos desde la investigación empírica, desde el estudio de campo, desde la observación de los cambios que se están produciendo entre los distintos eslabones de la escena editorial y cultural, por una parte, y en la sociedad en otra. Estos últimos meses han sido pródigos en la publicación de noticias y artículos de opinión sobre la irrupción de los libros electrónicos y los dispositivos de lectura en el mercado editorial. La impresión que deja su lectura es que la mayoría de sus autores hablan de "oídas", que se sitúan en tópicos academicistas fruto de la extrapolación de lugares comunes consolidados tras de muchas reiteraciones. Se habla de banalización de la cultura, de aligeramiento del aparato conceptual, de redimesionamiento sintáctico y morfológico a raíz de la introducción de una lógica menos inductiva, además de fragmentaria, de pérdidas categoriales y jerárquicas. Da la sensación de que la cultura del papel estaba instalada en el canon y que los cientos de miles de libros absolutamente prescindibles, en primer lugar para aquellos que demonizan la cultura electrónica, no hubieran existido nunca, que los millones de ejemplares almacenados en los centros logísticos de las distribuidoras fueran tesoros enterrados a la espera de un descubridor, y en definitiva que la calidad dependiera del soporte y no del contenido.
El concepto de empobrecimiento lector que se maneja en el desplazamiento tecnológico parte de una dimensión cultista de la lectura para la cual la única forma de esta es la lectura de libros, sin tener en cuenta, como demuestran las etnografías lectoras que se desarrollan en muchos países, que la versatilidad y variedad de la misma es grande. Se aducen estadísticas centradas en el mundo del libro, según las cuales la mitad de la población no lee, sin tomar en consideración soportes y medios diferentes al mismo. Si cambiamos las variables los datos son contundentes: la población no lectora no sobrepasa el 10%. ¿Por qué razón es mas formativa la lectura de un libro que la de una revista, un blog o una página web?. Y admitiendo esa premisa ¿es lo mismo leer un libro de jardinería que a Faulkner?. Lo importante no es lo que se lee, sino cómo se lee, y esto es válido para el papel y para el formato digital. Las jeremiadas con respecto al mismo están fundamentadas en prejuicios carentes de sustentación empírica.
La tecnofobia camuflada de argumento cultural ha demostrado históricamente su corto recorrido, precisamente porque la cultura se alimenta de la tradición, pero también, y muy poderosamente, de la renovación. La aparición de todo nuevo soporte de comunicación ha representado siempre un redistribución de roles con respecto a los preexistentes, pero casi siempre desde la óptica de la coexistencia y no de la exclusión. Y con el libro electrónico, ocurrirá algo parecido. Ahora estamos en la época de los incunables digitales, desconocemos cual será la forma definitiva que adoptaran los textos y cuales serás los estándares de lectura que acabaran imponiéndose. Por ello es importante su estudio y observación en estos momentos. Estudio que ha de acometerse desde un perspectiva interdisciplinar, y este es el sentido que tiene la constitución de este grupo de trabajo Ebook Universidad, enmarcado en el más amplio "Territorio Ebook" que está desarrollando la Fundación Germán Sánchez Ruipérez: la reunión de un grupo de investigadores que desde la Documentación, la Filología, la Educación, la Tecnología, la Antropología o la Sociología, intentan analizar, descubrir y establecer unas bases suficientemente fiables para ensayar cálculos, seguir unas evoluciones en términos de mercado y de público y proponer unas interpretaciones controlables del fenómeno que nos ocupa. Se trata de encontrar unas líneas de fuerza, de aprehender unos ritmos, de identificar las tendencias que subyacen en la larga duración, de apreciar las mutaciones coyunturales, y de descubrir los efectos institucionales de la inercia y los fenómenos de la moda.


· 2.- Dentro de esta plataforma se encuentran presente alguna editorial, ¿qué papel tendrán dentro del proyecto? ¿Está previsto la incorporación de otras editoriales?
> Efectivamente, hay editoriales colaborando en el desarrollo del proyecto, aunque de una forma indirecta, pues su participación consiste en la cesión de derechos de los libros electrónicos con los que se está trabajando para una de las fases de las investigaciones. Pero indudablemente la colaboración del mundo editorial es fundamental en cualquier investigación que se quiera llevar a efecto sobre el fenómeno del libro electrónico, pues los editores son una de los pilares de los que depende que el fenómeno del libro electrónico adquiera una dimensión u otra. Aunque en un modelo de negocio digital el protagonismo absoluto de que disfrutaban en el ámbito analógico pueda quedar desplazado, su concurso será siempre fundamental para garantizar la calidad de los contenidos. Precisamente fruto de esa colaboración ha sido la reciente publicación de la "Encuesta sobre el libro  digital" http://www.aea.es/publicaciones/85-federacion-de-gremios-de-editores.html) promovida por la Federación de Gremios de Editores y la mencionada Fundación Germán Sánchez Ruipérez, en la que se analizan las actitudes y tendencias existentes en el sector editorial con respecto a los libros electrónicos.


· 3.- La introducción y la presencia paulatina del formato electrónico denota nuevos hábitos en los usuarios. ¿Cree que podemos hablar de cambios significativos en la manera de entender en la escuela el libro y en la universidad?
> Una de las razones de la relativa naturalidad con la que se están introduciendo los libros electrónicos entre el sector estudiantil es la familiaridad que gran parte de éste tenía ya con los contenidos electrónicos, principalmente con las obras de referencia, enciclopedias, diccionarios, bases de datos, y revistas científicas. De tal manera que en su práctica académica estaba implícita la migración entre soportes sin solución de continuidad. Los libros electrónicos ya existían desde hace años en las universidades españolas. Lo que ocurre es que se trata de colecciones suscritas para consulta en pantalla de ordenador, con contenidos escasamente actualizados y con restricciones de uso considerables, lo que dificultaba su acceso. El cambio que se produce ahora es la posibilidad de descargar los contenidos en dispositivos de lectura portátiles, con unas prestaciones de ergonomía y legibilidad muy superiores a las tradicionales pantallas de ordenador. Aunque tímidamente, ya son bastantes las bibliotecas universitarias que han iniciado este camino. Evidentemente esto resitúa no sólo el espacio del libro sino todas las categorías conceptuales asociadas al mismo. La pérdida de la referencialidad y de los elementos contextuales fruto de la estructura bibliográfica tradicional, desde los paratextos, hasta los índices y contenidos textuales determinara un cambio de concepto, no sólo entre los usuarios, sino también entre los profesionales.


· 4.- ¿Considera que los dispositivos electrónicos de lectura, así como las aplicaciones de lectura existentes, son lo suficientemente amigables como para poder afianzarse entre los usuarios o aún están más orientados a su uso por parte de profesionales? ¿Cree que su usabilidad contribuye de lleno a la expansión de este mercado?
> Como decía anteriormente, aun estamos en una fase de experimentación y prueba en la que se multiplican los aparatos y conviven formatos muy diferentes. Como ha ocurrido con otros dispositivos, como los móviles, los desarrollos tecnológicos sufren una aceleración exponencial que se traduce en una mejora permanente del propio dispositivo y de las infraestructuras y ecosistema informativo en que se inscriben. Con los libros electrónicos ocurre lo mismo. Desde los primeros prototipos con pantallas retroiluminadas se ha pasado a la tinta digital, con niveles de grises que garantizan una elevada legibilidad y una lectura cómoda y prolongada, imitando perfectamente el efecto papel tradicional.
Recientemente han aparecido dispositivos en color, como el Nook de Barnes and Noble, o el Ipad de Aple, con conexiones 3G o Wifi que facilitan la descarga de contenidos. Además muchos de estos lectores están asociados a colecciones bibliográficas de cientos de miles de títulos, como los arriba mencionados vinculados respectivamente a Barnes And Noble y a Ibookstore, o el Kindle a Amazon. El uso de los mismos no requiere de competencias informáticas especiales, ni de habilidades complejas, al menos no más que cualquier móvil, por lo que no están diseñados para un empleo de carácter especializado. Eso no quiere decir que aun hayan de mejorar considerablemente, adaptándose a los requerimientos de un mercado habituado a aparatos cada vez más amigables. El problema de los dispositivos de lectura no está en su manejo, fácil incluso para un niño, sino en sus precios y en la oferta de contenidos existentes y precios de los mismos.
Los precios de los dispositivos siguen siendo elevados, y la oferta editorial relativamente pobre, sobre todo en España, donde los editores aun no han desplegado todo su arsenal logístico para la producción y distribución de estos libros. El problema de los precios se resolverá con el tiempo, pues la tendencia será necesariamente a la baja, el problema de los contenidos dependerá de cómo se resuelva la cuestión de los derechos y de los formatos, algunos de ellos de carácter propietario e incompatible con determinados dispositivos. Otra cuestión es la del precio de los libros electrónicos que aparentemente deberán de ser más bajos que los de papel por cuanto se prescinde de las intermediaciones de distribución propias de este, lo que permitiría abaratar sus costes hasta en un 50%.
La estrategia seguida hasta ahora es muy variada, desde la de Amazon, con precios limitados a unos máximos de 9,99 dólares a la de Apple donde los editores gozarán de libertad para fijar los precios. De cualquier modo el modelo de Amazon se ha caído por la oposición de MacMillan y otros importantes editores americanos a proseguir con una política que entendían perjudicial para ellos. Ante la amenaza de retirar sus contenidos Amazon ha tenido que ceder. Harper Collins de Rupert Murdoch, o Hachette seguirán el mismo modelo que MacMillan. La cuestión es que si los editores pretenden fijar precios al mismo nivel que los de los libros en papel, cometerán el mismo error que ocurrió en la industria discográfica, promoviendo circuitos paralelos de distribución e intercambios de contenidos.


· 5.- ¿La popularización del libro digital pasa por el inevitable desarrollo de programas de lectura que puedan utilizarse en dispositivos electrónicos ya consolidados entre los usuarios, como iphone, teléfonos móviles, blackberrys, etcétera?
> Sin ninguna duda. La edición multiplataforma es una de las exigencias del mercado del libro digital. Existen experiencias de cierta relevancia. Random House compró la empresa Vocel, que ofrece tests de preparación para el examen SAT (requerido en USA para ingresar a la universidad), clases de idiomas y juegos de estrategia, todo a través del móvil. La Enciclopedia Británica ofrece un servicio de consulta a sus obras, tanto la enciclopedia como diccionarios Webster, a través del móvil en un joint venture con la empresa SkyZone Entertainment. Se han efectuado más de 8 millones de descargas de e-book para iPhone e iPod Touch. Los libros de Amazom se pueden descargar a la BlakBerry gracias a la aplicación Kindlebb, y en la actualidad hay una oferta de más de 40.000 títulos, que serán comercializados igualmente para el Iphone. Harlequin, Feedbooks, Project Gutenberg, Munseys, BookGlutton, Random House, MacMillan, etc., proveen contendidos para descargas directas en móvil. Japón, donde 2 de cada 3 habitantes posee un móvil, lidera el mercado de novelas en teléfonos. Los grandes editores japoneses como Shinchosha Co.'s, Shincho Keitai Bunko ("Shincho Mobile-Phone Collection"), han comenzado a crear websites de contenido para aprovechar el potencial de las descargas de "novelas móviles". El sitio Japonés Bunko Yomihodai, lanzado en 2003, ofrece gran cantidad de títulos y tiene decenas de miles de abonados a su servicio. Ofrecen servicios de suscripción con uso ilimitado con precios entre $0.91 y $2.73 o $3.64 por libro a los operadores móviles. El hito editorial para móviles fue una serie llamada "Deep Love". La novela fue un éxito, con más de 20 millones de descargas. Posteriormente fue publicada en papel y generó una serie de manga y una película.
En España Telefónica y Vodafone han llegado a acuerdos con Publidisa, la Biblioteca Nacional y TodoEbook para la distribución de contenidos digitales a través de móviles. La evolución de los terminales con pantallas cada vez más grandes y una mejor resolución facilitará esta nueva forma de distribución. La importancia que pueden cobrar estos dispositivos, más versátiles en prestaciones y ubicuidad que los lectores electrónicos convencionales plantea la duda de cuál será el prototipo que se imponga en la distribución de contenidos digitales.