La publicación
especializada en
Biblioteconomía, Archivística y
Documentación desde la
perspectiva del editor
Álvaro Díaz Huici
Director de Ediciones TREA
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Álvaro Díaz Huici, director de TREA, analiza la evolución
de la política editorial desde su origen en 1991, al
compás de los cambios experimentados en el mundo tecnológico,
académico e institucional para cumplir su objetivo de
contribuir con textos de calidad al conocimiento de
profesores y profesionales.
Hace casi veinte años, en 1991, Ediciones Trea publicó
La política cultural. ¿Qué es y para qué sirve?,
de Emiliano Fernández Prado, una obra que fue, de manera
aún inconsciente entonces, el punto de partida de nuestra
colección Biblioteconomía y Administración Cultural,
más conocida coloquialmente como la colección amarilla,
aunque precisamente este primer título disponía de un
diseño diferente, con fondos rojo y azul. Con la perspectiva
que da el tiempo, hemos de convenir en que no podríamos
haber editado un título más emblemático, puesto que
por sí mismo enunciaba una reflexión básica de la que
participan buena parte de las materias que han encontrado
alojo y desarrollo en la colección a lo largo de estas
dos décadas y los casi tres centenares (248 en el momento
de publicarse este artículo) de títulos que a finales
de este problemático e incierto 2010 alcanzaremos.
Aunque la biblioteconomía, la archivística y la documentación, además de materias relacionadas como la museología y la gestión del patrimonio cultural, disponen hoy de una amplísima bibliografía, son miles los profesionales vinculados a ellas y universidades de todo el país que imparten licenciaturas, másteres y estudios diversos de estas disciplinas, a finales de los años ochenta y principios de los noventa el panorama era bien distinto: escaseaban las obras de referencia y eran muy pocos los profesionales que vertían en publicaciones su experiencia, conocimientos y reflexiones sobre su actividad; tímidamente, comenzaban a impartirse estas materias en algunas universidades; el desarrollo democrático del Estado y de las autonomías fructificaba a su vez con el de numerosos proyectos e infraestructuras en el plano cultural (redes bibliotecarias, archivos, museos, centros culturales polivalentes, etcétera), que requerían la formación de nuevos profesionales preparados para gestionar en todos los niveles esas infraestructuras y la amplia y compleja actividad que habrían de generar. Con mayor o menor acierto, las políticas culturales tomaban cuerpo en nuestro país.
En Trea, fue precisamente Emiliano Fernández Prado, que por entonces
ocupaba la Dirección General de Cultura del Gobierno
del Principado de Asturias, quien nos hizo ver el
amplísimo campo editorial que se extendía ante nosotros
y quien, tras su relevo en el cargo, colaboró estrechamente
con nosotros en la primera programación de la colección.
Nuestro propósito era desarrollar sistemáticamente, en la medida de lo posible, una serie de obras que atendiesen a las necesidades teóricas y prácticas que demandaba el previsible, y ya evidente, crecimiento de la gestión y administración cultural. Los modelos extranjeros plenamente desarrollados nos ofrecían referentes claros, pero los primeros pasos no fueron fáciles y la mayor dificultad fue precisamente encontrar autores dispuestos a redactar obras básicas que dieran respuesta a dicha demanda, debido a la falta de tradición en los departamentos universitarios. El ritmo de crecimiento de la colección ilustra claramente tal dificultad inicial y el posterior desarrollo y puesta al día de estas disciplinas tras su progresiva implantación y generalización en la universidad: en el año 2001, transcurrida una década desde el inicio de la colección, disponíamos de cincuenta títulos publicados; en los cuatro años siguientes duplicábamos esa cantidad y durante los años 2006 y 2007 editamos otras cincuenta obras.
Biblioteconomía, archivística, bibliografía y museología eran inicialmente las materias sobre las que centramos nuestro interés, pero pronto el vertiginoso incremento de las nuevas tecnologías digitales e Internet y su profundo impacto en el ámbito de la documentación ampliaron inesperada y notablemente nuestro campo de trabajo con la publicación de diversas monografías que abordan desde esta perspectiva los nuevos retos planteados en aquellas disciplinas.
De igual manera, la edición de la Nueva introducción
a la bibliografía material, de Philip Gaskell,
obra fundamental a pesar de la escasez de sus ventas,
nos llevó a incorporar a nuestro catálogo títulos
relacionados con el libro y la edición, tanto desde
el punto de vista técnico como histórico (en este
ámbito no podemos pasar por alto la aportación de
las obras de José Martínez de Sousa, quien,
tras realizar la ardua revisión técnica de la traducción
del Gaskell, recuperó y actualizó para nuestra colección
buena parte de su propia bibliografía) y, ya con una
mirada más amplia, de la historia de la cultura escrita.
Además de la publicación continuada de títulos específicos,
en el 2005, bajo la dirección de Antonio Castillo
Gómez, profesor de la Universidad de Alcalá y
director del Seminario Interdisciplinar de Estudios
sobre Cultura Escrita, inauguramos la andadura de
la revista Cultura Escrita & Sociedad, que,
con periodicidad semestral, arroja ya un saldo de
unas tres mil páginas de estudios procedentes de los
más diversos investigadores nacionales e internacionales.
Prosiguiendo el versátil formato de la revista especializada
y considerando su capacidad para reforzar series de
obras específicas, en este caso las relacionadas con
la museografía y la gestión del patrimonio cultural,
el pasado 2009 salía a la luz la publicación cuatrimestral
Hermus. Heritage & Museography, dirigida por
los profesores Joan Santacana Mestre y Francesc
Xavier Hernàndez Cardona, de la Universidad de
Barcelona.
En el 2007, a propuesta y bajo la dirección de Joan
Boadas i Raset, jefe del Servicio de Gestión Documental,
Archivos y Publicaciones del Ayuntamiento de Girona,
aparece la publicación de una serie específica sobre
archivística, "Archivos Siglo XXI", que en
apenas tres años cuenta ya con una veintena de títulos
prácticos y altamente especializados.
Creemos que, debido a la complejidad que están alcanzando
las disciplinas que nos son propias, se hace necesario
acometer series aún más especializadas que faciliten
a los profesionales la información y el conocimiento
precisos para el ejercicio de su actividad. En este
sentido, bajo la coordinación de Carme Bello y
Àngels Borrell, ya hemos puesto en marcha una
serie sobre conservación y restauración del patrimonio
con el encargo de una docena de primeros títulos que
irán viendo la luz a lo largo del próximo año.
Respondiendo a la amable invitación de los responsables
del boletín CLIP del
SEDIC, hemos tratado de relatar someramente
el desarrollo y la evolución de nuestra colección
Biblioteconomía y Administración Cultural. Si hemos
de ser sinceros, hace veinte años no éramos capaces
de imaginarnos el alcance que esta iniciativa adquiriría,
y no creíamos que fuera posible sobrepasar, y con
dificultad, el medio centenar de títulos. A lo largo
de estas dos últimas décadas, y a pesar de las dificultades
que entraña la edición especializada -muy condicionada
precisamente por estar dirigida a un público minoritario-,
nuestra colección se ha desarrollado a la par que
las materias que la sustentan, tratando de dar respuesta
a su creciente complejidad. Nuestra trayectoria, sumada
a la de notables aportaciones llevadas a cabo por
otras editoriales, no es más que la consecuencia y
el fiel reflejo del enorme esfuerzo llevado a cabo
por los profesionales de las disciplinas relacionadas
con la administración cultural y del alto grado de
desarrollo que alcanzaron en nuestro país.
Álvaro Díaz Huici
Director de Ediciones TREA
www.trea.es
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